Deducción IRPF por eficiencia energética: qué desgrava de un proyecto inteligente antes del 31 de diciembre
Las deducciones del 20% y el 40% en el IRPF por mejorar la eficiencia de la vivienda siguen vigentes hasta el 31 de diciembre de 2026. Qué partes de un proyecto inteligente cuentan, cuáles no y el calendario para llegar.
Hay una fecha que conviene tener presente si una reforma está en el aire: el 31 de diciembre de 2026. Es el último día para que las obras de mejora energética de una vivienda den derecho a deducir el 20% o el 40% de lo invertido en el IRPF.
La deducción no se llama «casa inteligente» y no premia la tecnología. Premia una mejora medida. Pero un proyecto bien planteado puede cumplirla, y la parte inteligente tiene un papel más concreto de lo que parece.
Información revisada el 24 de septiembre de 2026 con el texto consolidado de la Ley del IRPF publicado en el BOE. No sustituye el asesoramiento fiscal.
Tres deducciones, una condición: el certificado
La ley recoge tres deducciones distintas. Las tres dependen de lo mismo: un certificado de eficiencia energética antes de la obra y otro después, firmados por un técnico y registrados.
El 20%, si la obra reduce al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda. Base máxima de 5.000 euros al año, es decir, hasta 1.000 euros de deducción.
El 40%, si reduce al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o si la vivienda alcanza la letra A o B. Base máxima de 7.500 euros al año, hasta 3.000 euros de deducción.
El 60%, para obras de rehabilitación energética del edificio completo que consigan esa misma mejora del 30% o la letra A o B. Base de 5.000 euros al año, con un máximo acumulado de 15.000 euros.
Las dos primeras valen para la vivienda habitual o para una vivienda alquilada. Una misma obra no puede acogerse a las dos a la vez. Y hay una regla que deja fuera a mucha gente sin saberlo: los pagos tienen que hacerse con tarjeta, transferencia o cheque nominativo. Lo pagado en efectivo no cuenta.
Por qué se habla de prórroga
Esta deducción ha tenido un año accidentado. Se prorrogó por decreto en diciembre de 2024 y en diciembre de 2025, y las dos veces el Congreso no convalidó el decreto. Durante meses no estaba claro si seguía viva.
La prórroga que sigue en pie es la del Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, convalidado el 26 de marzo. Fija los plazos actuales: 31 de diciembre de 2026 para viviendas y 31 de diciembre de 2027 para edificios. Algunas páginas, incluidas algunas oficiales, todavía muestran las fechas anteriores.
Qué partes de un proyecto inteligente cuentan
La ley considera parte de la obra todo lo necesario para ejecutarla: honorarios, proyecto, dirección de obra, instalaciones, equipos, materiales y los propios certificados. Excluye expresamente los equipos que funcionan con combustibles fósiles. Y excluye también jardines, piscinas, garajes y trasteros.
Con eso, un proyecto se ordena en tres grupos.
Lo que mueve el certificado. Aislamiento, ventanas, cajas de persiana, protecciones solares y, sobre todo, el cambio de generador: sustituir una caldera de gas o gasóleo por una bomba de calor, añadir solar térmica o fotovoltaica. Es lo que consigue el 7%, el 30% o el salto de letra.
Lo que va con ello. La regulación de la bomba de calor nueva, el control por estancias de la instalación que se renueva, la motorización de las persianas que se cambian. Forman parte de la obra de eficiencia y lo razonable es que entren en la base con ella.
Lo que queda fuera. Audio, iluminación decorativa, seguridad, riego. Pueden ser parte del mismo proyecto, pero no tienen relación con la eficiencia de la vivienda y no desgravan.
La línea entre el segundo y el tercer grupo no siempre es nítida. Conviene que un asesor fiscal la revise con el presupuesto delante, y que el presupuesto separe cada partida.
Lo que el certificado no ve
El certificado energético calcula la vivienda en condiciones de uso normalizadas: una ocupación tipo, unos horarios tipo, unas temperaturas tipo. Por eso valora sobre todo cómo está construida la casa y con qué equipos se calienta y se enfría.
Lo que no ve es cómo se usa. Una casa que calienta solo las estancias ocupadas, que baja la temperatura cuando se vacía o que cierra las persianas al caer la tarde gasta menos que otra idéntica sobre el papel. El certificado les da la misma nota. La factura, no.
Ese es el papel real de la inteligencia en una obra de eficiencia. No abre la deducción por sí sola. Hace que el ahorro que promete el certificado se parezca al que llega a casa. Lo explicamos con más detalle en por qué el control que viene con la bomba de calor nunca es suficiente.
Existe, eso sí, un incentivo que reconoce la automatización en sí: los Certificados de Ahorro Energético del Ministerio para la Transición Ecológica incluyen una ficha para sistemas de automatización y control en viviendas. Es un mecanismo distinto, con otros requisitos y sin un importe fijo, pero merece la pena preguntar por él.
El calendario: qué tiene que pasar antes del 31 de diciembre
Con la obra sin empezar, el orden no admite atajos.
Primero, el certificado inicial. Antes de tocar nada. Si ya hay uno, vale si tiene menos de dos años cuando empieza la obra. Sin esa foto de partida no hay forma de acreditar la mejora.
Después, obra y pagos. Todo lo que se quiera deducir tiene que ejecutarse y pagarse antes del 31 de diciembre de 2026.
Por último, el certificado final. Tiene que expedirse antes del 1 de enero de 2027, y el registro autonómico no es inmediato. Es mejor no dejarlo para la última semana.
Con tres meses por delante, una reforma integral es difícil. Actuaciones acotadas sí son realistas: cambiar ventanas, aislar cajas de persiana, sustituir una caldera por una bomba de calor con una regulación a la altura. Son también las que más mueven el certificado.
Si no se llega a tiempo
Para obras en el edificio completo, la deducción del 60% sigue abierta hasta el 31 de diciembre de 2027. Es un buen momento para plantearlo en la comunidad de propietarios.
Quien vaya a instalar un punto de recarga para el coche tiene otra deducción con la misma fecha límite: un 15% de hasta 4.000 euros, siempre que la instalación termine antes de que acabe 2026.
Y las ayudas directas siguen su propio calendario, que repasamos en qué partes de un proyecto inteligente son subvencionables. Lo que no conviene es contar con otra prórroga. Puede llegar o no, y este año ha demostrado que no siempre sale adelante.
La deducción no decide si un proyecto merece la pena. Pero si la reforma iba a hacerse de todos modos, planificarla pensando en el certificado puede devolver varios miles de euros. Y obliga a hacerse la pregunta correcta: cuánto va a gastar la casa, no solo cómo va a quedar.
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¿Hay una reforma en marcha? Hablemos de cómo plantearla para que llegue a tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Hasta cuándo se puede aplicar la deducción del IRPF por eficiencia energética en 2026?
En una vivienda, las obras y los pagos tienen que hacerse hasta el 31 de diciembre de 2026, y el certificado energético posterior tiene que expedirse antes del 1 de enero de 2027. En obras de rehabilitación del edificio completo, el plazo llega hasta el 31 de diciembre de 2027. Es la redacción vigente tras el Real Decreto-ley 7/2026, convalidado en marzo de 2026.
¿Cuánto se puede deducir?
Un 20% de hasta 5.000 euros al año si la obra reduce al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración (máximo 1.000 euros). Un 40% de hasta 7.500 euros al año si reduce al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o la vivienda alcanza la letra A o B (máximo 3.000 euros). En edificios completos, un 60% con una base acumulada de hasta 15.000 euros.
¿Desgrava instalar un sistema de control o automatización en casa?
Por sí solo, no. La deducción exige una mejora acreditada en el certificado energético, y esa mejora la dan sobre todo la envolvente y los equipos. Los controles que forman parte de una obra de eficiencia, como la regulación de una bomba de calor nueva, pueden entrar en la base como parte de esa obra. Conviene confirmarlo con un asesor fiscal.
¿Qué pasa si la obra no termina antes del 31 de diciembre?
Las cantidades pagadas hasta esa fecha por obras realizadas en ese periodo pueden deducirse si el certificado posterior se expide antes del 1 de enero de 2027. Lo que se pague o se ejecute después queda fuera de las deducciones del 20% y el 40%, salvo que se apruebe una nueva prórroga, algo que no conviene dar por hecho.