La casa que piensa por quien la habita

Una vivienda que se despierta con sus habitantes, se adapta a cada rutina y se ocupa de lo que nadie quiere pensar. Confort real, no gadgets.

Qué puede hacer

Una vivienda que se despierta con sus habitantes, se adapta a cada rutina y se ocupa de lo que nadie quiere pensar. Confort real, no gadgets.

Anticiparse

La casa aprende horarios y prepara la temperatura, la luz y el ambiente antes de que llegue nadie. Sin programar nada.

Protegerse sola

Alarmas, cámaras y cerraduras que se activan al salir y se desactivan al llegar. Sin llaves, sin códigos, sin preocupaciones.

Ahorrar sin renunciar a nada

Optimiza el consumo cruzando tarifas, producción solar y hábitos reales. Confort completo, factura reducida.

Espacio Viviendas

Cuidarse en ausencia

Riego, piscina, limpieza y detección de fugas — todo funciona aunque la casa esté vacía semanas. Sin supervisión.

Adaptarse a cada momento

Una cena íntima, una fiesta, una tarde de trabajo, una mañana perezosa. El espacio cambia con un gesto o sin hacer nada.

Crecer con la familia

El sistema se amplía sin obras. Nuevas habitaciones, nuevas rutinas, nuevos miembros. Se adapta a cada etapa.

Un día en este espacio

7:00

Despertar

Las persianas del dormitorio se abren despacio, dejando entrar la luz natural poco a poco. El suelo radiante del baño ya está cálido. En la cocina suena una playlist de mañana mientras la cafetera empieza sola. La temperatura del salón es perfecta — el sistema la ajustó durante la noche según la previsión meteorológica.

8:30

Salir de casa

La puerta se cierra y la casa entra en modo ausencia. La alarma se activa, las cámaras pasan a detección de movimiento, el robot aspirador empieza su ruta y el riego del jardín se ajusta a la previsión del día. El coche eléctrico se carga con el excedente solar. Si alguien se acerca a la puerta, el timbre graba y envía una notificación al móvil.

17:25

Volver a casa

A cinco minutos de casa, el sistema detecta la proximidad del móvil. La alarma se desactiva, las luces del recibidor se encienden, el aire acondicionado arranca suave. Al abrir la puerta, todo está limpio, fresco y a la temperatura perfecta. La playlist de tarde empieza a sonar en el salón.

22:00

Fin del día

Un gesto activa el modo noche. Las persianas se cierran, las luces bajan a mínimo en tonos cálidos, la temperatura desciende un par de grados para dormir mejor. La alarma perimetral se activa, la simulación de presencia mantiene alguna luz encendida vista desde fuera. Nadie ha tocado un interruptor en todo el día.

La próxima casa debería pensar por quien la habita

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