Ayudas Next Generation 2026: qué partes de un proyecto inteligente son subvencionables
Qué partes de un proyecto inteligente entran en las ayudas Next Generation y deducciones de 2026, qué requisitos hay que cumplir y un caso real con números.
Es una pregunta que aparece pronto en cualquier conversación sobre un proyecto inteligente: ¿hay ayudas que cubran esto? La respuesta corta es sí, con matices. La respuesta útil es saber qué partes concretas son subvencionables, bajo qué condiciones y dónde están las trampas.
Lo primero: la administración no subvenciona “casa inteligente”
Artículo publicado en mayo de 2026 y actualizado el 25 de septiembre de 2026 con el texto vigente de la Ley del IRPF y del Plan Estatal de Vivienda publicado en el BOE. Las ayudas cambian con frecuencia: conviene confirmar la situación vigente con la fuente oficial y con un asesor antes de planificar.
Conviene aclarar el principio antes de entrar en cifras. La administración no subvenciona tecnología por ser tecnología. Subvenciona mejora de la eficiencia energética del espacio. Si un proyecto inteligente reduce la demanda energética del edificio en un porcentaje suficiente, partes del proyecto pueden encajar en ayudas y deducciones. Si el proyecto se centra solo en confort sin impacto energético claro, queda fuera.
La diferencia es clave. Para que las ayudas funcionen, el proyecto tiene que poder demostrar una mejora medible. En la deducción del IRPF, por ejemplo, el 20% exige reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración, y el 40% exige reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o llegar a la letra A o B. Eso se acredita con un certificado energético antes y otro después de la obra.
Qué partes de un proyecto inteligente entran en las ayudas
Sustitución de calderas por aerotermia o bomba de calor. La actuación con más impacto. Justifica casi siempre el salto de letra en el certificado energético y abre la puerta a las deducciones más altas en IRPF.
Climatización por zonas con control inteligente. Parte del paquete principal. El control por zonas se cuenta como parte del coste de la climatización, no como actuación independiente.
Aislamiento y envolvente activa. Ventanas eficientes y sombra automatizada cuentan cuando la actuación reduce demanda térmica del edificio.
Autoconsumo solar y baterías. Mejora el certificado y puede contar para la deducción del IRPF. Algunas comunidades tienen además programas propios: conviene consultar si hay convocatoria abierta. El gestor energético que decide cargar, almacenar o verter cuenta como parte de la instalación.
Cargador de vehículo eléctrico. Tiene su propia deducción del 15% en el IRPF, con una base máxima de 4.000 euros, para instalaciones y pagos hechos hasta el 31 de diciembre de 2026.
Iluminación inteligente y sensórica. Entran como coste indirecto dentro de un paquete que ya alcanza el umbral de ahorro. No son subvencionables como actuación aislada.
Sistema de gestión energética y monitorización. Igual que el anterior. Es el medio para alcanzar el ahorro, no un fin subvencionable por sí mismo.
La regla práctica es: lo que mueve la aguja del certificado energético es lo que se subvenciona. La capa de inteligencia que hace que todo funcione bien va incluida en el coste de las actuaciones principales.
Qué sigue vigente y qué no
El escenario ha cambiado desde la primavera, y conviene tenerlo claro.
Los programas Next Generation, cerrados para proyectos nuevos. Las convocatorias del Real Decreto 853/2021, financiadas con fondos europeos, cerraron a nuevas solicitudes, y el plazo de ejecución de obras terminaba el 30 de junio de 2026. Ya no sirven para planificar una obra.
Las deducciones del IRPF, confirmadas. Estuvieron en el aire a principios de año, porque dos prórrogas sucesivas no se convalidaron. Desde marzo de 2026 están confirmadas por el Real Decreto-ley 7/2026: el 20% y el 40% para obras y pagos hasta el 31 de diciembre de 2026, con el certificado posterior expedido antes del 1 de enero de 2027, y el 60% para obras en el edificio hasta el 31 de diciembre de 2027. Lo explicamos en detalle, con el calendario para llegar a tiempo, en qué desgrava de un proyecto inteligente.
El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, a la espera de convocatorias. Se aprobó en abril de 2026 con una dotación de 7.000 millones de euros entre el Estado y las comunidades autónomas. Pero llega al ciudadano a través de la convocatoria de cada comunidad, y a fecha de esta actualización la Comunidad de Madrid todavía no la ha abierto. Conviene consultar la situación del propio territorio.
En la ciudad de Madrid, el Plan Rehabilita 2026. El Ayuntamiento abrió en junio su convocatoria anual, con 50 millones de euros para accesibilidad, eficiencia energética, conservación y seguridad en edificios residenciales. El plazo de solicitud termina el 30 de septiembre de 2026.
Un caso real con números
Para hacer concreto el orden de magnitud, un ejemplo. Una vivienda unifamiliar de 200 m² en la Comunidad de Madrid plantea una reforma integral bien diseñada: aislamiento de la envolvente, sustitución de calderas por aerotermia, instalación solar de 5 kW con baterías, cargador de vehículo eléctrico, iluminación inteligente y sensórica integrada para gestión energética.
Inversión total estimada: 80.000 €.
Resultado tras la obra: calificación energética A, ahorro superior al 60% de energía primaria no renovable.
Cuando se publicó este artículo, los programas Next Generation podían cubrir una parte importante de esa inversión. Con esos programas cerrados, lo que hoy es seguro es menor. La deducción del 40% en el IRPF, si la vivienda es la habitual y la obra y los pagos terminan antes del 31 de diciembre de 2026, supone hasta 3.000 euros por declarante. El cargador añade hasta 600 euros más. A eso se sumaría lo que den las convocatorias del Plan Estatal cuando cada comunidad las abra.
La lección no cambia: el orden de magnitud de las ayudas depende de qué esté abierto en el momento de solicitar. Por eso hay que mirarlo al empezar el proyecto, no al terminarlo.
La trampa más común
El error que más frecuentemente deja un proyecto fuera de las ayudas es empezar la obra sin certificado energético inicial registrado. Sin esa “foto antes”, no hay forma de demostrar la mejora, y sin mejora demostrable no hay ayuda. Por eso la primera reunión de un proyecto que aspire a subvenciones no es con el instalador. Es con el técnico que firma el certificado energético inicial.
Hay otros errores frecuentes que conviene anticipar. Asumir que la sensórica y la iluminación inteligente se pueden subvencionar por sí solas (no, salvo que formen parte de un paquete que cumpla el umbral de ahorro). Mezclar deducciones de IRPF de actuaciones que no son acumulables. Solicitar convocatorias autonómicas ya cerradas o sin presupuesto disponible. No conservar facturas separadas por cada actuación, lo que bloquea la justificación posterior.
Detrás de todos estos errores hay un patrón: tratar las ayudas como un trámite final cuando son parte del diseño desde el principio.
Cómo plantearlo bien
Tres cosas para no perder dinero por mala planificación.
Empezar por el certificado energético. Antes de tocar nada. Sin esa foto inicial registrada, las ayudas no funcionan.
Dimensionar el proyecto pensando en superar el umbral de ahorro. El mínimo es 30% de reducción de energía primaria no renovable. Si una intervención se queda cerca pero no llega, conviene replantear el alcance: a veces ampliar un poco la obra abre miles de euros de ayuda que de otro modo se pierden.
Dejarse acompañar por un agente rehabilitador. Es una figura profesional que canaliza la solicitud y la justificación. No es obligatoria en todos los programas, pero ahorra incidentes graves de papeleo. Para reformas integrales merece la pena.
La pregunta correcta no es “¿qué ayudas hay para domótica?” sino “¿cómo se diseña este proyecto para que la inteligencia y la eficiencia energética vayan juntas?”. Cuando se plantea así, las ayudas encajan solas.
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Preguntas frecuentes
¿Qué partes de un proyecto inteligente son subvencionables?
Lo que mueve el certificado energético: la sustitución de calderas por aerotermia o bomba de calor, la climatización por zonas, el aislamiento y la sombra automatizada, el autoconsumo solar con baterías y el cargador de vehículo eléctrico. La capa de inteligencia (iluminación, sensórica y gestión energética) entra como coste indirecto dentro del paquete que alcanza el umbral de ahorro, no como actuación subvencionable por sí sola.
¿Qué ahorro energético hay que demostrar para acceder a las ayudas?
La administración no subvenciona tecnología por serlo, sino la mejora de la eficiencia energética. En la deducción del IRPF, el 20% exige reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración, y el 40% exige reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o alcanzar la letra A o B. Se justifica con un certificado energético antes y otro después de la obra.
¿Siguen activas las ayudas Next Generation en 2026?
Para proyectos nuevos, no. Las convocatorias del Real Decreto 853/2021 cerraron a nuevas solicitudes y el plazo de ejecución de obras terminaba el 30 de junio de 2026. Lo que sí sigue vigente son las deducciones del IRPF por eficiencia energética, prorrogadas en 2026 para obras pagadas hasta el 31 de diciembre de 2026. El sucesor de los programas, el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, depende de que cada comunidad autónoma abra su convocatoria.