Calefacción por estancias: por qué un solo termostato calienta la casa entera
Un termostato mide la temperatura en un punto y decide por toda la vivienda. Por qué eso desperdicia calor, qué dice la norma sobre regular por estancias y cómo cambia según haya suelo radiante, radiadores o aire por conductos.
Un termostato mide la temperatura en un punto de la casa, normalmente el pasillo o el salón, y con esa lectura decide si se calienta toda la vivienda. Si ese punto está frío, calienta todo. Si está caliente, lo apaga todo. El resto de estancias no tiene voz.
Controlar la calefacción por estancias es dar esa voz a cada habitación: cada una con su temperatura, según se use.
Lo que mide un termostato y lo que gobierna
El problema no es de un aparato concreto. Es del planteamiento: un solo punto de medida para una casa entera.
En los foros de energía se repite la misma escena. El único termostato está en la entrada, que es la zona más fría. Nunca llega a la temperatura marcada, así que la calefacción sigue funcionando mientras el salón y los dormitorios ya están sobrados de calor. Alguien acaba apagándola a mano.
La escena contraria es igual de habitual. El termostato está en un salón con mucho sol de tarde. El salón llega a su temperatura, la calefacción se para y los dormitorios que dan al norte se quedan fríos.
Una casa no tiene una temperatura. Tiene varias, y cada estancia se usa a horas distintas.
Cada grado de más, un 7% de consumo
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) da una referencia útil: cada grado de temperatura supone alrededor de un 7% del consumo en climatización. Y fija 21 °C como temperatura suficiente de confort en invierno.
Conviene no mezclar las dos ideas. Bajar un grado toda la casa ahorra en torno a ese 7%. Controlar por estancias va por otro lado: no calentar a 21 °C el despacho vacío por la noche ni los dormitorios a media tarde. Cuantas más horas pasa una habitación sin uso, más pesa.
El mismo IDAE estima que las válvulas termostáticas en los radiadores o los termostatos programables ahorran entre un 8% y un 13% de energía. Es la versión más sencilla de lo mismo: que cada estancia deje de pedir calor cuando ya tiene suficiente.
La norma ya lo pide
Regular por estancias no es un capricho de gama alta. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, en su versión vigente, exige que los edificios de nueva construcción regulen «separadamente la temperatura ambiente en cada espacio interior» o, en casos justificados, por zonas, siempre que sea técnica y económicamente viable.
En una vivienda existente, esa exigencia aparece al cambiar el generador de calor, por ejemplo al sustituir una caldera por una bomba de calor. Y el reglamento es explícito sobre lo que no basta: la regulación automática «a escala de vivienda», con un único punto de control, no cumple.
Es un buen momento para recordarlo. Quien esté cambiando la caldera este otoño para aprovechar la deducción del IRPF por eficiencia energética tiene que plantear también cómo se va a regular cada estancia.
Cómo cambia según el sistema
No existe una única forma de hacerlo. Depende de cómo llega el calor a cada habitación.
Suelo radiante. Calienta una masa de mortero que después calienta el aire, así que responde despacio: una estancia puede tardar entre media hora y una hora en ganar temperatura. Controlarlo por estancias funciona, pero con otra lógica. Consignas estables, cambios suaves y anticipación: subir la temperatura del dormitorio una o dos horas antes de usarlo, no cuando alguien entra. Tratarlo como un radiador, con encendidos y apagados bruscos, gasta más.
Radiadores. Calientan el aire directamente y responden rápido. Con una válvula termostática o un cabezal controlado en cada radiador, cada estancia puede tener su temperatura y su horario. Es el caso más agradecido.
Aire por conductos. Se divide la instalación en zonas con compuertas en los conductos y una sonda en cada zona. Cuando una estancia llega a su temperatura, su compuerta se cierra y el aire se reparte entre las que aún lo necesitan.
En los tres casos hay una condición común: que el equipo que produce el calor sepa lo que piden las estancias. Lo contamos desde el lado del generador en por qué el control que viene con la bomba de calor nunca es suficiente.
Errores que anulan el ahorro
Dejar mandar al termostato de siempre. Se ponen válvulas en todos los radiadores, pero la caldera sigue arrancando y parando según lo que mide el termostato del pasillo. Cada radiador limita su calor, pero la decisión de fondo la sigue tomando un solo punto.
Controlar el generador y no la distribución. Un equipo muy bien regulado no cambia nada dentro de la casa si el calor llega igual a todas las habitaciones.
Confundir programar con controlar por estancias. Un termostato programable cambia la temperatura según la hora, pero sigue midiendo en un solo sitio. No resuelve que el salón y los dormitorios se usen a horas distintas.
Pedir al suelo radiante lo que no puede dar. Bajarlo mucho y exigirle recuperar en minutos consume más que mantener una temperatura moderada.
Colocar mal las sondas. Junto a una ventana, sobre un radiador o al sol de la tarde, cualquier sensor mide mal. Da igual cuántos haya.
Lo que cambia en el día a día
Bien resuelto, no se nota. El baño está templado a la hora de la ducha. El despacho se calienta los días de trabajo en casa y se olvida los demás. Los dormitorios bajan un par de grados por la noche sin que nadie toque nada. Y si una ventana se queda abierta, esa estancia deja de calentar la calle.
Ahí está la diferencia entre una calefacción que se enciende y una casa que reparte el calor donde hace falta.
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¿La calefacción no llega igual a todas las habitaciones? Hablemos de cómo repartirla mejor.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorra controlando la calefacción por estancias?
Depende de la casa y de cómo se use. Como referencia, el IDAE calcula que cada grado de temperatura supone alrededor de un 7% del consumo en climatización, y que las válvulas termostáticas o los termostatos programables ahorran entre un 8% y un 13%. El ahorro por estancias viene de no calentar a la temperatura de confort las habitaciones que no se están usando.
¿Es obligatorio tener un termostato en cada habitación?
En los edificios de nueva construcción, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios exige, cuando sea técnica y económicamente viable, regular la temperatura por separado en cada espacio o zona. En edificios existentes, la exigencia aparece al sustituir el generador de calor, como la caldera. Una instalación que no se toca no está obligada.
¿Se puede controlar por estancias una casa con suelo radiante?
Sí, pero no como un radiador. El suelo radiante tarda entre media hora y una hora en calentar una estancia, así que funciona mejor con consignas estables y cambios anticipados que con encendidos y apagados bruscos.
¿Sirve de algo poner válvulas termostáticas si la caldera tiene un solo termostato?
Ayudan, porque limitan el calor que entra en cada radiador. Pero si la caldera sigue arrancando y parando según lo que mide un único termostato, se pierde parte del ahorro. Lo ideal es que la decisión de generar calor tenga en cuenta lo que piden todas las estancias.